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Discurso de Embajador Douglas Barclay
Ceremonia en Memoria de Presidente Ronald Reagan

June 11, 2004

Su Excelencia Ana Vilma de Escobar, Vicepresidenta de la República y esposo.

Honorables miembros del gobierno salvadoreño

Estimados miembros del Cuerpo Diplomático

Queridos compatriotas estadounidenses e invitados.

Nos reunimos este día para celebrar la vida, llorar la perdida, y capturar la esencia de Ronald Reagan, el cuadragésimo presidente de los Estados Unidos, arquitecto del final de la Guerra Fría, el gran comunicador y un gran estadounidense.

Él fue un hombre de muchos logros, originario de un pequeño pueblo en Illinois, tuvo su inicio en la radio y luego fue a Hollywood donde apareció en más de 50 películas. Fue gobernador de California durante dos periodos.

En 1980, cuando la confianza estadounidense en casa y en el exterior había caído luego de la crisis de los rehenes en Irán, de la escasez del petróleo, de la inflación y del estancamiento económico, Ronald Reagan fue electo presidente de los Estados Unidos. Su liderazgo y optimismo recordaron a los estadounidenses nuestras fortalezas y nuestro lugar en el mundo. Fue reelecto en 1984.

Él es recordado por muchos de logros en política exterior. Durante su gobierno, los Estados Unidos ofreció ayuda de reconstrucción a El Salvador luego de la destrucción del terremoto de 1986. Otros aportes estadounidenses a El Salvador ayudaron a construir la infraestructura eléctrica, financiaron las políticas de la reforma agraria y apoyaron la lucha del gobierno salvadoreño contra la insurgencia comunista.

Algunas de esas políticas fueron controversiales, pero todos estamos de acuerdo en que El Salvador fue muy importante para los Estados Unidos durante el Gobierno de Reagan. El mundo ha cambiado mucho desde entonces, pero lo que no ha cambiado es la importancia y la cercanía de la relación entre nuestros dos países.

Tal vez el logro más duradero del Presidente Reagan fue el papel que jugó para finalizar la Guerra Fría. El costo para reconstruir el poderío militar de los Estados Unidos fue alto, Reagan sabia que el costo – el costo humano-- de una guerra nuclear sería mucho mayor. Él buscó fortalecer la capacidad estadounidense para disminuir la amenaza nuclear soviética mientras que al mismo tiempo buscó reducir las hostilidades con la Unión Soviética – una política que fue decisiva para la Caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría. Todos nos regocijamos con el fin de la Guerra Fría y con la solución pacífica para el trágico conflicto civil de El Salvador. Nos maravillamos de qué tan lejos El Salvador y el mundo, han llegado desde entonces. Y nadie puede negar que Ronald Reagan tuvo un papel muy importante en lograr esos resultados.


Al leer muchos de los obituarios y las reportes noticiosos sobre su vida, me doy cuenta de que los estadounidenses le brindan honor por mucho más que por su política exterior, porque fue mucho más que un gran presidente. Él era un hombre devoto a la fe, a la familia y a Nancy, su esposa por 52 años. En las palabras del Presidente Bush,

“Ronald Reagan se hizo merecedor del respeto de los Estados Unidos con su grandeza y se ganó su amor con su bondad. Contaba con la confianza que proviene de la convicción, la fuerza que proviene del carácter, la gracia que proviene de la humildad y el humor que proviene de la sabiduría.”

Trágicamente, la última década de vida de Ronald Reagan estuvo marcada por su enfermedad. Cuando se enfrentó a su diagnóstico de Alzheimer, el presidente dejó la vida pública con su acostumbrada gracia y elocuencia. Sus palabras nos reconfortan ahora, cuando enfrentamos los retos para la paz en Irak y seguimos luchando contra el terrorismo.

En su última aparición pública dijo,

“Para terminar, déjenme agradecerles, a los estadounidenses, por haberme dado el gran honor de haber servido como su presidente. Cuando Dios me llame a su morada, cualquiera que sea ese día, me iré con el mayor amor por este, nuestro país, y un eterno optimismo por el futuro. Ahora comienzo el viaje que me llevará hacia el ocaso de mi vida. Sé que para Estados Unidos siempre habrá un brillante amanecer en el horizonte".

Que descanse en paz.

El Señor bendiga a Ronald Reagan
El Señor bendiga a El Salvador
El Señor bendiga a los Estados Unidos

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