Introducción
La promoción del respeto a los derechos humanos universales
es elemento central de la política exterior de Estados
Unidos. Es un compromiso inspirado por los valores fundamentales
de nuestro país y por nuestros constantes intereses
estratégicos. Como la historia lo ha demostrado en
repetidas ocasiones, las violaciones de los derechos humanos
nos preocupan a todos. Es una falacia creer que podemos hacer
caso omiso de las depredaciones contra los seres humanos
o aislarnos de las consecuencias negativas de la tiranía.
Estados Unidos está dispuesto a trabajar con otros
gobiernos y la sociedad civil para prevenir los abusos de
poder y la proliferación de ideologías deshumanizantes
que producen miseria y desesperación y conducen a
consecuencias políticas, económicas y humanitarias
devastadoras.
Las amenazas a los derechos humanos pueden tomar varias formas.
Incluyen desde violaciones en gran escala como el genocidio,
la matanza de inocentes y la migración forzada hasta
problemas sistemáticos y crónicos que les
niegan a los ciudadanos los derechos fundamentales de libertad
de culto, expresión y reunión, y las protecciones
contra el ejercicio arbitrario del poder estatal. Estados
Unidos no puede ignorar ningún tipo de problemas
de derechos humanos, o excusarlos como diferencias culturales.
Los Informes por Países sobre Prácticas de
Derechos Humanos, que se emiten anualmente y comenzaron en
1977, se han diseñado para evaluar el estado de la
democracia y los derechos humanos en todo el mundo, llamar
la atención sobre las violaciones e impulsar los cambios
necesarios en las políticas de Estados Unidos en relación
con algunos países en particular. Son expresión
de la vigilancia de Estados Unidos al observar a otros países
y hacer que los líderes rindan cuentas del trato que
les dan a sus conciudadanos.
Los Informes por Países identifican cada año
las brechas entre los principios y la práctica, entre
las normas aceptadas, por un lado, y el desempeño
real, por el otro. Vistos retrospectivamente, un cuarto de
siglo de informes demuestra que muchos países han
comenzado a cerrar esas brechas y convirtieron relatos de
horror en relatos de éxito. Sus ejemplos nos han ayudado
a comprender cómo se pueden lograr avances en la protección
de los derechos humanos y la expansión de la libertad.
Durante los últimos dos años y medio, hemos
aprendido esas lecciones y las hemos aplicado a un mundo
nuevo. Después del 11 septiembre de 2001, algunos
observadores pusieron en tela de juicio que Estados Unidos
pudiera darse "el lujo" de preocuparse por los
derechos humanos y la democracia en el extranjero, y si sacrificaríamos
nuestros principios para expeditar la guerra mundial contra
el terrorismo. En cuestión de días, la asesora
de Seguridad Nacional Condoleezza Rice ofreció una
clara respuesta: "No vamos a dejar de hablar de las
cosas que nos interesan -- los derechos humanos y la libertad
de culto y lo demás. Vamos a seguir presionando en
favor de estos temas. No seríamos Estados Unidos si
no lo hiciéramos".
En su Mensaje sobre el Estado de la Unión de enero
de 2002, el presidente George W. Bush subrayó el compromiso
inequívoco de Estados Unidos con los derechos humanos "...
Estados Unidos se mantendrá siempre firme en cuanto
a las demandas no negociables de la dignidad humana: el imperio
del derecho; los límites del poder del estado; el
respeto a la mujer; la propiedad privada; la libre expresión;
la justicia igualitaria, y la tolerancia religiosa. Norteamérica
tomará partido por los valientes hombres y mujeres
que abogan por esos valores en todo el mundo, el mundo islámico
inclusive, porque tenemos un objetivo más grande que
eliminar amenazas y contener resentimientos. Más allá de
la guerra al terrorismo, buscamos un mundo justo y pacífico".
Más tarde ese año, el secretario de Estado
Colin Poweel respaldó estas palabras al anunciar la
Iniciativa de la Asociación Estados Unidos- Medio
Oriente (MEPI), programa diseñado para ayudar a las
reformas políticas, económicas y sociales en
esa región. En lo sucesivo, los que buscan la libertad
en el Medio Oriente cuentan con el mismo apoyo que por largo
tiempo se ha provisto a latinoamericanos, centroeuropeos,
asiáticos, africanos y otros. Estados Unidos trabaja
ahora en todo el Oriente Medio para mejorar las destrezas
y oportunidades de hombres y mujeres que desean competir
por cargos públicos, administrar elecciones, informar
sobre acontecimientos políticos e influir en ellos
como miembros de la sociedad civil. Hemos reforzado la programación
de la MEPI con una diplomacia que no tiene precedentes, para
remediar los problemas que se describe con franqueza en los
Informes por Países.
A algunos les preocupaba que nuestra concentración
en el mundo árabe no nos dejaría tiempo para
ocuparnos de los derechos humanos y la democracia en otros
lugares. A principios de 2002, el presidente anunció la
creación de la Cuenta del Reto del Milenio, "un
nuevo pacto para el desarrollo mundial, definido por una
nueva responsabilidad por parte de las naciones ricas y pobres
por igual. Las mayores contribuciones de las naciones desarrolladas
se vincularán a una mayor responsabilidad de parte
de las naciones en desarrollo". Las naciones que inviertan
en la educación y la salud de sus pueblos, promuevan
las libertades económicas y gobiernen con justicia
-- definida por el predominio de las libertades civiles,
los derechos políticos, el imperio del derecho y la
responsabilidad y efectividad del gobierno --, serán
recompensadas. La Cuenta del Reto del Milenio (MCA) se basará en
información fidedigna sobre derechos humanos para
evaluar la conformidad con las normas básicas de gobierno
democrático y libertad económica. La Cuenta
del Reto del Milenio provee también otro medio para
reducir la diferencia entre los ideales de los derechos humanos
y las prácticas reales.
Se han intensificado otros esfuerzos para remediar problemas
bosquejados en los Informes por Países. Por primera
vez, Estados Unidos cuenta, por primera vez. con un programa
substancial para ayudar en los cambios estructurales, promover
la percepción de los derechos humanos y apoyar la
reforma legal y administrativa en China. En Asia Central
hemos emprendido un esfuerzo sin precedentes para apoyar
el desarrollo de partidos políticos representativos,
organizaciones de derechos humanos y medios noticiosos
independientes. Estados Unidos ha trabajado también
más activamente para contribuir a la promoción
de la libertad en Birmania, Zimbabwe, Cuba, Belarús
y otras partes del mundo. Estos esfuerzos para adelantar
la libertad se han visto a menudo realzados por asociaciones
con otros miembros de la Comunidad de Democracias, una
creciente organización compuesta principalmente
por naciones que en el último cuarto de siglo han
hecho la transición de la dictadura a la democracia.
La política exterior norteamericana posterior al 11
de septiembre ha aumentado en regiones enteras nuestro escrutinio
y activismo en los temas de los derechos humanos y la democracia.
No es sorprendente que algunos regímenes autoritarios
-- desde el Oriente Medio hasta Asia Central y China -- hayan
intentado de justificar la vieja represión envolviéndola
en la capa de la nueva "guerra al terrorismo".
Los observadores experimentados hacen notar que el autoritarismo
existía en esas regiones antes del 11 de septiembre
de 2001. Los responsables del trazado de la política
norteamericana han rechazado y refutado, a menudo en público,
tales intentos de ponerles etiquetas de "terroristas" a
aquellos que expresan pacíficamente sus pensamientos
y creencias. En algunos, pero no en todos los casos, pudimos
contribuir a darles la libertad a esos individuos, sobre
una base de caso por caso. Con el tiempo, el activismo incrementado
descrito más arriba ayudará a cambiar las estructuras
nacionales que permiten tales abusos, y contribuirá a
la libertad de todos.
El año en perspectiva: Democracia, derechos humanos
y trabajo
Donde permanecemos vigilantes, mediante acciones como la
recopilación de estos informes, y donde llevamos
a la práctica una agenda que hace de los Informes
por Países algo más que una recitación
mecánica de las pruebas, adelantamos los intereses
de Estados Unidos. En 2003 observamos muchos acontecimientos
que cubren toda la gama que va desde lo que eleva radicalmente
el ánimo, hasta lo decepcionante. Los países
y preocupaciones que se mencionan más abajo representan áreas
que definen nuestra intervención en los asuntos
de derechos humanos en todo el mundo.
En Afganistán, la Loya Yirga Constitucional (LYC)
reunió a 502 delegados, entre ellos 89 mujeres, para
redactar una nueva constitución. Este proceso culminó con
la aprobación de una nueva y moderada constitución
en enero de 2004. Las cuestiones sociales claves que se debatieron
en la LYC incluyeron los derechos de la mujer y las minorías,
el papel de la religión, la educación, el empleo
y la seguridad. Además de alentar la aplicación
de la nueva constitución, en 2004 nos dedicamos a
ampliar y continuar nuestro compromiso de ayudar a los afganos
a materializar su perspectiva de un país estable,
democrático y económicamente exitoso, luego
de 30 años de guerra. En los dos últimos años
se han visto drásticas mejoras en democracia y derechos
humanos desde los días del Talibán. No obstante,
los ataques terroristas y la grave violencia, incluso el
resurgimiento del tráfico de drogas, contribuyen a
la sensación de anarquía e inseguridad, y demoran
el proceso de reconstrucción.
La liberación de Iraq por parte de las fuerzas de
la Coalición en abril, puso fin a las graves violaciones
de los derechos humanos cometidas por el régimen de
Saddam Hussein. El régimen de Hussein resultó en
un clima de temor y represión en el cual el arresto
arbitrario, los asesinatos, la tortura y la persecución
eran hechos de la vida diaria. Desde abril, el mundo ha descubierto
pruebas contundentes de la brutalidad totalitaria y caprichosa
que aterrorizaba a las personas de maneras imposibles de
imaginar. A modo de indicación, en una nación
de 24 millones de habitantes, hay fosas comunes en las cuales
están enterrados tantos como 300.000 iraquíes.
El historial de terror bajo Saddam Hussein no se ha cerrado
todavía. Construir democracia y una cultura de respeto
a los derechos humanos después de 36 años de
tiranía, será una ardua tarea, pero es un esfuerzo
que cuenta con el apoyo de la gran mayoría del pueblo
iraquí.
Empezamos 2033 con esperanzas de que el progreso observado,
incremental pero sin precedentes, en China en 2002 continuaría
y se expandiría; sin embargo, durante el año,
vimos un retroceso en materia de derechos humanos claves.
Aumentaron los arrestos de activistas de la democracia,
de individuos que discuten en Internet temas que el gobierno
considera "delicados", de activistas del VIH/SIDA,
de trabajadores que protestan, de abogados que hablan en
nombre de los disidentes o los desposeídos, de miembros
de las iglesias y de otros que tratan de sacar partido
del espacio creado por las reformas. Continuó la
fuerte represión de la secta Falun Gong, y el gobierno
chino usó la guerra contra el terrorismo para justificar
la continua represión de los uigures musulmanes.
El historial del gobierno chino en Tibet sigue siendo precario
y los continuos abusos incluyen ejecución sin juicio,
tortura y arresto arbitrario, detención sin juicio
público y encarcelamiento prolongado de tibetanos
por expresar pacíficamente sus puntos de vista políticos
o religiosos. En enero de 2003, el tibetano Lobsang Dondrud
fue ejecutado por su supuesta participación en una
serie de atentados dinamiteros en la provincia de Sichuan
en 2002. La sentencia de muerte contra el maestro budista
Tenzin Deleg Rinpoche, por la misma acusación, fue
aplazada dos años. Basándose en "secretos
de estado", se impidió el acceso del público
a los juicios de los dos hombres, y se ha informado que
se les negó el debido proceso de ley. La ejecución
de Lobsang Dondrub al día siguiente de perder su
apelación en el Tribunal Popular Provincial Superior
de Sichuan, al igual que la negativa del Tribunal Popular
Supremo, a nivel nacional, de revisar el caso como se les
había prometido a funcionarios extranjeros, suscitaron
serias preocupaciones en la comunidad internacional.
Después de las asombrosas demostraciones del 1 de
julio en Hong Kong, llevadas a cabo por aproximadamente 500.000
personas, y de un intenso debate público en torno
a las libertades civiles y las libertades fundamentales,
el gobierno de Hong Kong retiró en septiembre la propuesta
legislación sobre seguridad nacional. El pueblo de
Hong Kong aprovechó su derecho a la libre expresión
y reunión, tal como lo garantiza la Ley Fundamental,
y urgió al gobierno que respetara los procesos democráticos.
Aumentaron también las demandas públicas para
que se ponga en vigor el sufragio universal en la elección
del Ejecutivo en Jefe en 2007 y en la elección del
Consejo Legislativo en 2008. Sin embargo, luego de consultar
con el gobierno de la República Popular China, para
fines de año Hong Kong no había anunciado un
calendario de consultas públicas sobre la democratización.
Informes procedentes de Corea del Norte siguen pintando un
cuadro sombrío de uno de los regímenes más
inhumanos del mundo. Los controles rígidos de información,
que limitan el alcance de nuestro informe, reflejan la
represión totalitaria de la sociedad norcoreana.
No se oye hablar de libertades fundamentales, y el régimen
cometió numerosas y difundidas violaciones de los
derechos humanos. El informe de este año detalla,
entre otras violaciones, asesinatos, persecución
de los norcoreanos repatriados por la fuerza y condiciones
severas en el extenso sistema de campos de prisioneros,
condiciones que incluyen torturas, abortos forzosos e infanticidio.
El extremadamente deficiente historial de Birmania en materia
de derechos humanos, empeoró en 2003. El 30 de mayo,
fuerzas afiliadas al gobierno atacaron un convoy encabezado
por Aung San Suu Kyi, líder partidista de la Liga
Nacional por la Democracia (LND), lo que dejó a
varios centenares de miembros de la LND y defensores de
la democracia desaparecidos, arrestados, heridos, violados
o muertos. Continuaron las violaciones gravísimas
de civiles pertenecientes a las minorías étnicas.
En Cuba empeoraron radicalmente las violaciones de los derechos
humanos: 75 disidentes pacíficos fueron sentenciados
a un promedio de 20 años de prisión por tratar
de ejercer sus derechos fundamentales, en tanto que el
régimen de Castro hizo caso omiso de las peticiones
que contenían miles de firmas, y que los organizadores
del Proyecto Varela habían recogido de los ciudadanos
cubanos que reafirmaban su derecho constitucional de celebrar
un referendo sobre la reforma política y económica.
El gobierno de Zimbabwe siguió llevando a cabo una
campaña concertada de violencia, represión
e intimidación. Esta campaña se ha destacado
por el desprecio a los derechos humanos, el imperio de la
ley y el bienestar de los ciudadanos de Zimbabwe. Se emplean
varios métodos de tortura contra los opositores políticos
y los defensores de los derechos humanos.
En Rusia, el gobierno manipulO los comicios presidenciales
celebrados en octubre en Chechenia y las elecciones parlamentarias
llevadas a cabo el 7 de diciembre; en ambos eventos no
se cumplió con las normas internacionales. La evaluación
de la misión de observación de la Organización
para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE)
de las elecciones parlamentarias criticó el uso
extenso del aparato del estado y el favoritismo de los
medios parciales a la campaña. El gobierno siguió ejerciendo
presión sobre los medios, lo que resultó en
la eliminación de la última red de televisión
no estatal importante. Los encausamientos penales y las
amenazas de enjuiciamiento contra los principales sostenedores
financieros de partidos de oposición y organizaciones
no gubernamentales independientes socavaron la capacidad
de competir de los partidos, debilitaron la sociedad civil
y plantearon dudas en cuanto al imperio de la ley en Rusia.
Una serie de los llamados casos de "espionaje" siguió suscitando
preocupaciones acerca del imperio de la ley y la influencia
indebida del FSB (el servicio federal de seguridad). El
conflicto de Chechenia siguió teniendo implicaciones
en los derechos humanos. Los informes de violencia y violaciones
continuas de los derechos humanos en Chechenia persistieron.
Estos informes incluyeron pruebas de que algunos miembros
de las fuerzas de seguridad, tanto federales como locales,
al igual que algunos de los separatistas, recurren todavía
a métodos inaceptables para resolver el conflicto.
Muchas de las repúblicas de la ex Unión Soviética
tienen historiales de derechos humanos donde se mezclan lo
positivo con lo negativo, o de naturaleza precaria. Seguimos
colaborando con gobiernos y organizaciones no gubernamentales
de la región para identificar áreas donde nuestra
ayuda puede tener un impacto significativo. Las amenazas
a la estabilidad varían, y nuestra insistencia en
la rendición de cuentas de violaciones de los derechos
humanos y en la adhesión a las normas democráticas
causa progresos en la región, como lo demuestran los
acontecimientos en Georgia.
El gobierno de Georgia permitió que varias protestas
importantes se llevaran a cabo sin violencia ni arrestos.
El presidente Eduard Shevardnadze renunció el 23 de
noviembre, permitiendo que un nuevo liderato asumiera el
poder, y subsecuentemente el Tribunal Supremo anuló los
resultados de las competencias parlamentarias proporcionales.
Las elecciones presidenciales realizadas en Georgia el 4
de enero de 2004 mostraron progresos significativos en comparación
con eventos anteriores. Pero en otras partes del Cáucaso
el fraude y las irregularidades graves empañaron las
elecciones presidenciales y parlamentarias realizadas durante
el año. En Armenia y Azerbaiyán, las autoridades
arrestaron y hostigaron a centenares de manifestantes de
partidos de oposición que protestaban contra la conducción
de estas elecciones. Hubo informes fidedignos de que las
autoridades de Azerbaiyán torturaron también
a varios miembros de la oposición para extraerles
confesiones.
En Asia Central, el progreso siguió debiéndose
a los dedicados activistas y organizaciones no gubernamentales.
Los gobiernos avanzan despacio, pero han dado señales
de reconocer la importancia de los derechos humanos. El Centro
de Apoyo a los Medios Noticiosos de la República Kirguisa,
inscrito en 2002, abrió el 14 de noviembre una imprenta
independiente. El gobierno de Turcmenistán intensificó su
severa represión de opositores políticos y
sus familias, y hubo abundantes informes de violaciones,
inclusive, tortura, arrestos arbitrarios de centenares de
parientes de sospechados de haber complotado en el ataque
armado de noviembre de 2002 contra la caravana de automotores
del presidente, y falta de juicios imparciales y libertad
de movimiento. Las restricciones a la libertad de culto,
expresión, asociación y reunión se hicieron
más severas. En Uzbequistán hubo durante el
año por lo menos tres nuevas muertes debidas a torturas
de personas bajo custodia, y continuos informes de torturas
impunes y juicios injustos. Continuaron los hostigamientos
y arrestos de opositores políticos, inclusive periodistas
y activistas independientes, como ocurrió también
con los problemas de inscripción de partidos políticos
de oposición y organizaciones no gubernamentales.
En Kazajstán y Kirguistán siguen presos prominentes
líderes opositores.
En Belarús, el gobierno de Lukashenko siguió restringiendo
la libertad de prensa y de expresión y tomó medidas
adicionales para restringir la libertad de asociación
y reunión. El gobierno aumentó la presión
sobre los derechos humanos y otras organizaciones no gubernamentales,
interfiriendo con su labor y clausurando muchos de ellos.
El gobierno omitió hacer justicia en los casos de
desapariciones de miembros de la oposición. Atender
las violaciones de los derechos humanos en Belarús
se convirtió en una prioridad para Estados Unidos
cuando volvimos como miembros de la Comisión de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos (CNUDH).
Durante su sesión de 2003, la Comisión de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos (CNUDH) aprobó por
primera vez una resolución sobre Belarús auspiciada
por Estados Unidos, al igual que resoluciones sobre Turcmenistán
y Corea del Norte. Se aprobó también, por votación,
una resolución sobre Cuba, y por consenso sobre Birmania
y la República Democrática del Congo. Además,
la comisión decidió no celebrar una reunión
especial sobre Iraq durante la etapa culminante de la acción
militar.
Con Libia en la presidencia y países que no protegen
los derechos de sus ciudadanos como Zimbabwe, Cuba, Sudán,
China y Siria en calidad de miembros, la sesión de
2003 de la Comisión de las Naciones Unidas para los
Derechos Humanos resultó deficiente en varios aspectos.
Fueron rechazadas resoluciones sobre situaciones de derechos
humanos en Zimbabwe, Sudán y Chechenia. Estados Unidos
siguió recalcando la necesidad de mejorar el funcionamiento
de la comisión, primordialmente mediante el apoyo
a la condición de miembros de los países con
historiales positivos de derechos humanos. Comenzamos a discutir
la formación, con gobiernos interesados, de una conferencia
sobre democracia. Contemplamos esto como un grupo de países
de pensamiento similar que se coordinarían más
estrechamente en escenarios multilaterales para adelantar
objetivos congruentes con los valores democráticos.
Estados Unidos se sintió profundamente entristecido
por la muerte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Derechos Humanos, Sergio Vieira de Mello, en agosto
de 2003. El señor Vieira había asumido ese
cargo el 22 de julio de 2002. Durante el tiempo que estuvo
en el cargo, emprendió importantes reformas en la
Oficina del Alto Comisionado. Era muy respetado en la comunidad
internacional por su extensa labor con las Naciones Unidas
y su trabajo humanitario en el terreno. El secretario Powell
hizo notar el 19 de agosto de 2003: "Mis colegas en
el Departamento de Estado y yo compartimos la pena y la tristeza
de la familia de las Naciones Unidas, y de todos aquellos
en la comunidad internacional cuyas vidas se vieron enriquecidas
por Sergio Vieira de Mello. Era un profesional consumado,
que dedicó su vida a ayudar a otros, particularmente
durante sus décadas de distinguido servicio a las
Naciones Unidas... En mi concepto, el señor Vieira
de Mello fue un héroe, que dedicó su vida a
ayudar a quienes estaban en peligro y en dificultades. Su
pérdida es un golpe terrible para la comunidad internacional".
Cambios institucionales:
Los progresos dignos de mención en Africa incluyen
el inicio en Burundi de la segunda mitad de un gobierno de
transición de tres años de poder compartido;
Domitien Ndayizeye, hutu, sucedió en abril como presidente
a Pierre Buyoya, tutsi. Además, el gobierno de transición
negoció un acuerdo para compartir el poder en el futuro
con el principal grupo rebelde; sin embargo, otro grupo rebelde
permaneció fuera de las negociaciones y continuó los
atentados contra civiles y fuerzas del gobierno. Madagascar
se estabilizó después de una crisis política
en 2002, durante la cual se disputó la presidencia
y el presidente Ravalomanana continuó su campaña
contra la corrupción, la que tuvo como resultado la
suspensión de 18 alcaldes y la condena en juicio penal
de doce magistrados.
En la República Democrática del Congo varios
grupos armados siguieron cometiendo masacres y otras atrocidades,
aunque la situación precaria de los derechos humanos
ha mejorado ligeramente. Luego de cinco años de guerra
se instaló el gobierno de transición, paso
vital para encarrilar el país por la vía de
la democracia. Para junio Uganda había retirado sus
fuerzas y, luego de aprobarse una constitución de
transición, se estableció el 30 de junio un
gobierno de transición de poder compartido. En Liberia
se celebró un acuerdo de cooperación para compartir
un gobierno de transición entre la sociedad civil,
las fuerzas que habían defendido al gobierno y los
grupos rebeldes, "Liberianos Unidos para la Reconciliación
y la Democracia" (LURD) y el "Movimiento de Democracia
en Liberia" (MODEL); las elecciones se programaron para
octubre de 2005. Con todo, hubo numerosas violaciones dentro
del contexto del conflicto y continuaron la lucha esporádica,
los saqueos y las violaciones de los derechos humanos en
zonas remotas, a donde no han llegado todavía los
mantenedores de la paz de la misión de la ONU en Liberia
(UNMIL).
Los cambios continuaron en gran parte del mundo árabe.
En Qatar los votantes aprobaron un proyecto de constitución
en un referéndum popular celebrado en abril. Ese mismo
mes, Yemen llevó a cabo con éxito las segundas
elecciones parlamentarias de su historia. En Omán,
aproximadamente el 74 por ciento de los votantes inscritos
participaron en las elecciones de octubre para escoger a
los 83 miembros del Consejo Consultivo. En Jordania, el rey
Abdullah nombró en noviembre un nuevo senado de 55
miembros, en el que se aumentó el número de
mujeres de tres a siete. En Marruecos, a las eleciones parlamentarias
de 2002 siguieron elecciones de concejos municipales en 2003.
En Turquía, se aprobaron paquetes de reformas extensas
de los derechos humanos que implican una ampliación
de las leyes sobre tortura, impunidad, acceso a abogados,
juicios justos y libertad de expresión, aunque no
todas estas reformas se pusieron en ejecución totalmente
durante el año. Como parte de un amplio programa de
reforma judicial, se aprobó un Código Penal
y de Procedimientos Penales a nivel estatal y de entidad
en Bosnia y Hercegovina. Por primera vez, el programa de
la ONU de certificación de idoneidad reconoció plenamente
las fuerzas de policía de Bosnia. Una Misión
Policial de la Unión Europea, responsble de normas
prefesionales y rendición de cuentas de los altos
funcionarios de policía comenzó a operar el
1 de enero de 2003.
En Egipto, se abolieron oficialmente en mayo los Tribunales
de Seguridad del Estado; sin embargo, el gobierno retuvo
y continuó utilizando los Tribunales de Emergencia,
lo que, según observadores, no constituye un avance
considerable. La Ley de Emergencia, ampliada en febrero
por un período adicional de tres años, continuó restringiendo
muchos derechos básicos. También durante
el año el gobierno aprobó la legislación
que establece un Consejo Nacional de los Derechos Humanos;
descartado inicialmente como algo decorativo, el nombramiento
al Consejo de varios miembros independientes trajo esperanzas
a principios de 2004 de que el Consejo podría contribuir
a mejorar la vida civil de Egipto. Las fuerzas de seguridad
continuaron la tortura de prisioneros, el arresto y detención
arbitrarios de personas y en ocasiones realizaron arrestos
en masa.
Derechos políticos:
Seis países del hemisferio occidental -- Argentina,
Barbados, Belice, Grenada, Guatemala y Paraguay -- celebraron
elecciones de jefe de estado o de gobierno que se consideraron
libres y justas. La Organización de los Estados Americanos
promovió la democracia, observó elecciones
y aplicó los principios de su Carta Democrática
Interamericana para promover el cambio democrático
constitucional en Venezuela, Haití y Bolivia.
En Africa, hubo sucesos positivos; en Kenia, donde el nuevo
gobierno creó una comisión nacional autónoma
de los derechos humanos para investigar violaciones y suministrar
información a los ciudadanos. También se
estableció un ministerio de asuntos relacionados
con la condición de varón o mujer; se sometieron
al parlamento tres proyectos de ley sobre los derechos
de la mujer, pero todavía no han sido aprobados.
El gobierno también tomó varias medidas para
controlar la corrupción, incluso estableció un
organismo autónomo contra la corrupción para
investigar y procesar los casos de corrupción, destituyó a
38 jueces y trasladó a otros 40 acusados oficialmente
de corrupción. En Ruanda se aprobó una nueva
constitución que puso término a un período
transitorio de nueve años y el país celebró en
agosto y septiembre sus primeras elecciones presidenciales
y legislativas posteriores al genocidio. Sin embargo, el
derecho de los ciudadanos de cambiar su gobierno fue efectivamente
restringido, y continuó el hostigamiento gubernamental
de la oposición política.
En otros lugares de Africa, los observadores internacionales
y locales informaron que durante las elecciones presidenciales
en Nigeria, se observaron extensas irregularidades en el
voto y fallas de procedimiento, particularmente en la clasificación
y conteo de los votos. No obstante, no ocurrió la
violencia que se había pronosticado relacionada
con las eleciones. Durante el año, en Mauritania
hubo un intento de golpe de estado y los observadores internacionales
consideraron que en general las elecciones presidenciales
celebradas en noviembre no fueron libres ni justas.
En Arabia Saudita, los ciudadanos no tienen el derecho de
cambiar su gobierno. En octubre el gobierno anunció que
celebraría elecciones municipales dentro de un año;
sin embargo, no ha suministrado información específica
al respecto. Hubo informes fidedignos en el sentido de
que las fuerzas de seguridad continúan torturando
y atropellando a detenidos y prisioneros, arrestando arbitrariamente
y manteniendo incomunicados a los detenidos. El gobierno
restringió la libertad de reunión, asociación,
culto y movimiento. Continuó la discriminación
contra la mujer y las minorías étnicas y
religiosas, así como la limitación estricta
de los derechos laborales. El gobierno estableció un
Centro Nacional de Diálogo para abordar el extremismo
religioso y los problemas que enfrenta la mujer y las minorías
musulmanas del país. Funcionarios gubernamentales
se reunieron también con los grupos organizados
que promueven las reformas y permitieron que Human Rights
Watch visitara el reino por primera vez.
El historial de derechos humanos del gobierno sirio sigue
siendo precario y continua cometiendo graves violaciones.
El gobierno usó sus vastos poderes para impedir
toda actividad de oposición política organizada.
Las fuerzas de seguridad cometieron graves violaciones,
inclusive tortura y arresto y detención arbitrarios.
El gobierno restringió significativamente la libertad
de expresión y de prensa. La libertad de asociación
no existe de conformidad con la ley y el gobierno impuso
límites a la libertad de culto y suprimió los
derechos laborales.
En Tunicia, aunque el gobierno continuó mejorando
la economía y proveyó oportunidades para la
mujer, las continuas violaciones incluyeron la tortura de
los detenidos por las fuerzas de seguridad, las violaciones
del derecho de privacidad, restricciones importantes a la
libertad de expresión y prensa y hostigamiento de
jueces y activistas de los derechos humanos y la sociedad
civil.
El precario historial del gobierno iraní en cuanto
a los derechos humanos empeoró y el mismo continuó cometiendo
violaciones numerosas y graves. La capacidad del pueblo iraní de
afirmar su voluntad democrática siguió siendo
obstaculizada por una estructura que ejerce influencia desmedida
en el proceso electoral y legislativo por medio de elementos
intransigentes del régimen. El régimen de los
líderes religiosos sofoca el debate abierto sobre
temas que van desde la libertad de expresión hasta
la conducta social apropiada, mediante tácticas como
la intimidación, la violencia y el arresto de los
activistas en la oposición. Se hostigó, persiguió y
amenazó con la detención a los miembros reformistas
del parlamento por declaraciones hechas bajo el amparo de
la inmunidad parlamentaria. El verano pasado representantes
del gobierno golpearon a los estudiantes que tomaron parte
en protestas y arrestaron a miles. El gobierno arrestó a
varios periodistas y prohibió las publicaciones reformistas
y causó la muerte a golpes a un fotógrafo canadiense-iraní que
se encontraba bajo custodia.
El historial de Camboya continuó siendo deficiente.
Durante las elecciones de la Asamblea Nacional, en julio,
la violencia políticamente motivada, incluso los homicidios,
fue menor que en elecciones anteriores y el acceso de los
partidos políticos y de los candidatos a los medios
de información fue mayor en estas elecciones que en
las pasadas, sin embargo, la intimidación de los votantes
por los funcionarios locales, además de los problemas
técnicos del proceso de inscripción y preparación
de las listas de votantes, en efecto privaron a muchos ciudadanos
del derecho de votar. Para finales de año no se había
podido formar un gobierno de coalición.
Numerosos informes dan pie a preocupación por la dirección
de la democracia y la estabilidad en Timor Oriental, debido
al uso excesivo de fuerza y la extralimitación de
la policía. La detención prolongada antes del
juicio fue un problema. Con frecuencia se negó o restringió el
debido proceso de ley y el juicio justo, en gran parte debido
a la grave escasez de recursos y la falta de personal idóneo
en el régimen jurídico. Los países de
los Balcanes siguen siendo más estables y amplían
sus esfuerzos para proteger los derechos humanos de sus ciudadanos.
La OSCE y otros observadores internacionales consideraron
que las elecciones locales en Albania, celebradas en octubre,
constituyeron un avance en comparación con las elecciones
pasadas, con pocos y aislados incidentes de anormalidades
y violencia.
Conflictos internos y de otra índole:
Las violaciones por parte tanto del gobierno como de las
fuerzas rebeldes caracterizaron el conflicto interno en
la Costa de Marfil. Durante la primera mitad del año,
hubo informes numerosos de homicidios políticamente
motivados y un desenfreno de violencia por parte de escuadrones
de la muerte que apoyan a gobierno. En julio, los rebeldes
acordaron unirse al gobierno y declararon la guerra oficialmente
terminada, pero el final de la violencia demostró ser
elusivo cuando los rebeldes se separaron del gobierno en
octubre. Para mediados de diciembre, tanto el gobierno
como las Fuerzas Nuevas tomaron medidas positivas para
ponerle término a la violencia y los ministros de
las Fuerzas Nuevas indicaron que asistirían a la
primera reunión gubernamental en 2004.
Los sucesos son más alentadores en Sierra Leona, donde
el gobierno continuó sus actividades para estabilizar
el país y reparar los daños causados por la
guerra civil. Durante el año la Comisión de
la Verdad y la Reconciliación celebró audiencias
públicas para ventilar las quejas de las víctimas
y la confesión de los perpetradores; el tribunal especial
de Sierra Leona encausó a 13 personas. Aunque hubo
progreso considerable en las negociaciones de paz en Sudán,
entre el gobierno y los rebeldes en el sur, el conflicto
en Darfur llevó a numerosas violaciones de los derechos
humanos por el gobierno y la milicia apoyada por el gobierno,
incluso el homicidio de civiles, la destrucción de
poblados y el desplazamiento de personas en gran escala.
El historial de Israel en materia de derechos humanos en
los territorios ocupados incluyó continuas violaciones;
empleo de fuerza excesiva por las fuerzas de seguridad
en las manifestaciones; disparos, bombardeo e incursiones
en zonas civiles palestinas y destrucción de casas
y propiedades. Israel continuó con la imposición
de cierre estricto y toques de queda en los territorios
ocupados.
Muchos miembros de los servicios de seguridad palestinos
y de la facción FATAH de la OLP participaron con
civiles y grupos terroristas en atentados violentos contra
civiles israelíes dentro de Israel, pobladores israelíes,
extranjeros y soldados. Los extremistas palestinos hicieron
blanco de israelíes en atentados a bala desde vehículos
en movimiento y emboscadas; atentados suicidas con bombas
y otras formas de detonar explosivos; atentados con morteros
y ataques armados contra asentamientos y bases militares.
Las fuerzas de seguridad palestinas emplearon fuerza excesiva
contra los palestinos durante las manifestaciones; cometieron
atropellos contra los detenidos y arrestaron y detuvieron
arbitrariamente a personas y mantuvieron condiciones muy
deficientes en los centros penitenciarios.
En Indonesia hubo mejoras en algunas regiones, pero hubo
un deterioro rápido en Aceh. Varios informes indican
que las fuerzas de seguridad indonesias cometieron homicidios,
torturas, violaciones y apaleamientos y detuvieron arbitrariamente
a civiles en Aceh, que se encuentra en ley marcial desde
mayo de 2003, para tratar de derrotar a los separatistas
del Movimiento Aceh Libre (GAM) cuando fallaron las negociaciones
de paz. Los rebeldes del GAM cometieron violaciones, inclusive
asesinatos, secuestros y extorsión. Durante la mayor
parte del año la violencia interreligiosa disminuyó en
las provincias de Maluku y Maluku del Norte, aunque hubo
repuntes breves pero graves de violencia en Sulawesi Central
a finales del año. Doscientos mil civiles permanecen
desplazados debido a la violencia en estas tres provincias
En Colombia continuó la violencia política
y la relacionada con la droga, pero los secuestros asesinatos
y desplazamientos forzosos disminuyeron. El gobierno ofreció negociaciones
formales de paz para desbaratar a los varios grupos terroristas
y varias facciones entraron en las conversaciones. El gobierno
capturó a algunos líderes de la guerrilla y
se encausó y sentenció a varios ex comandantes
militares por violación de los derechos humanos.
Continuó el impase político en Haití,
donde el presidente Aristide frustró los esfuerzos
para formar un Consejo Electoral Provisional legítimo
y sus partidarios, secuaces y civiles asociados con la policía
nacional, dieron muerte a varios miembros de los partidos
de la oposición y disolvieron con violencia sus manifestaciones.
No se celebraron las elecciones que debían tener lugar
durante el año.
El 17 de octubre las manifestaciones de protesta forzaron
al presidente boliviano elegido, Gonzalo Sánchez
de Lozada, a renunciar a su cargo. Luego de una votación
en el congreso, el vicepresidente Carlos Mesa Gisbert asumió el
poder y restauró el orden. Mesa nombró un
gabinete no político y prometió revisar la
constitución por medio de una asamblea constituyente.
En Guatemala el gobierno aceptó una propuesta elaborada
por el Procurador de los Derechos Humanos y las organizaciones
no gubernamentales para crear una comisión de la ONU
que investigue los grupos clandestinos. La labor de concluir
el acuerdo llegaba a su fin para finales del año.
El 29 de octubre, en cumplimiento de los Acuerdos de Paz
de 1996, el presidente Portillo completó la desmovilización
de los Empleados Militares Presidenciales (EMP), implicados
en violaciones graves de los derechos humanos durante el
conflicto civil y su secuela. En Perú la Comisión
de la Verdad y la Reconciliación dio a conocer su
informe final, con recomendaciones para restañar las
heridas causadas por cerca de 20 años de conflicto
interno.
El historial de derechos humanos de Nepal se mantuvo deficiente
durante el año 2003. Más de 8.000 personas
han sido asesinadas a partir de 1996 cuando se inició la
campaña maoísta para derrocar la monarquía.
Los numerosos informes fidedignos sobre violaciones de
derechos humanos por las fuerzas nepalesas de seguridad
motivaron la reprobación y llamamientos para la
rendición de cuentas. Los maoístas cometieron
violaciones peores en una campaña de torturas, asesinatos,
bombardeos, reclutamiento forzado de niños y otras
tácticas violentas.
Integridad de la persona:
A pesar de su bien acogida cooperación en la reducción
de armas de destrucción masiva, Libia siguió privando
a los ciudadanos del derecho de inviolabilidad de su casa
y su persona. Las torturas y el encarcelamiento en régimen
de incomunicación se generalizaron, y las fuerzas
de seguridad retuvieron su facultad de imponer sentencias
sin procedimientos jurídicos. El gobierno argelino
no investigó, no rindió cuentas ni celebró juicios
en tantos como 18.000 casos de personas desaparecidas, producto
de los años más tenebrosos de la década
del 90. En Turquía, la tortura y la impunidad siguieron
siendo graves, así como el hostigamiento de periodistas.
En Pakistán, las violaciones cometidas por miembros
de las fuerzas de seguridad, desde ejecuciones extrajudiciales
a arrestos arbitrarios y el uso excesivo de la fuerza están
ahora muy difundidas. El gobierno intimidó y arrestó a
figuras de la oposición. La credibilidad general del
sistema judicial sigue baja. En diciembre, el parlamento
de Pakistán y el general Pervez Musharraf aprobaron
un conjunto de enmiendas a la constitución que han
consolidado el poder de Musharraf, inclusive su acuerdo de
dejar el puesto de jefe del estado mayor para fines de 2004,
confirmaron su presidencia hasta 2007, y le han conferido
el poder de disolver la asamblea nacional y las asambleas
provinciales de Pakistán siempre que el Tribunal Supremo
esté de acuerdo con la disolución.
En Africa al sur del Sahara nos preocupa la participación
de las fuerzas de seguridad del gobierno etíope en
el asesinato de 93 personas, la mayoría de la etnia
anuak en la región de Gambela el pasado diciembre.
En Uganda, los brutales ataques del grupo tipo secta llamado
Ejército de Resistencia del Señor, aumentaron
significativamente durante el año, causando la muerte
de aproximadamente 3.000 personas, entre ellas niños,
además de miles de desplazamientos de personas por
el país, numerosas violaciones sexuales y el secuestro
de niños y muchachas jóvenes, hasta alcanzar
la cifra estimada de 6.800 sólo entre enero y junio,
con el fin de ser entrenados como soldados de guerrilla y
para ser utilizados como esclavos sexuales, cocineros y faquines.
En las Islas Salomón, una situación antes preocupante
comenzó a tomar un giro positivo debido a la intervención
internacional. La Misión Regional de Asistencia en
las Islas Salomón (RAMSI), organizada por Australia
para atender los continuos incidentes de violencia en el
país que surgen del conflicto étnico entre
grupos malaitanes y de Guadalcanal, llegó al país
en julio y logró progreso significativo durante el
resto del año en la restauración de la ley
y el orden. RAMSI retiró de circulación unas
3.700 armas, comenzó la reforma de la policía,
y arrestó y formuló cargos a numerosas personas
implicadas en las violaciones de derechos humanos y otros
actos delictivos.
En muchos lugares se perpetraron actos de violencia que las
autoridades gubernamentales toleraron o no impidieron.
En algunas ocasiones, los dirigentes locales del gobierno
de las Filipinas dieron la impresión de que aprobaban
las ejecuciones extrajudiciales y las bandas de voluntarios
policiales informales como medio conveniente de lucha contra
la criminalidad y el terrorismo. En Tailandia, las fuerzas
de seguridad fueron responsables de numerosos casos de
ejecuciones extrajudiciales. Según los informes
de la prensa, más de 2.000 presuntos narcotraficantes
fueron asesinados durante enfrentamientos con la policía
durante el período de tres meses que duró la "Guerra
contra las Drogas", de febrero a abril, mientras que
el gobierno informó que de un total de 2.598 homicidios
durante este mismo período, 1.386 muertes estaban
relacionadas con el narcotráfico. Las torturas,
maltratos y hostigamiento de periodistas siguieron siendo
problemas serios en Turquía. Libertad de prensa:
El respeto a la libertad de expresión y de prensa
en Sudán parece haber mermado durante el año.
Las detenciones, la intimidación y la vigilancia de
los periodistas por el gobierno, así como el incremento
en el número de cierres de periódicos, siguieron
inhibiendo la libre discusión de cuestiones políticas.
La libertad de prensa sufrió asimismo en Tanzania,
con las restricciones más serias en Zanzíbar,
donde el gobierno declaró el cierre indefinido del
semanario Dira, el único periódico independiente
del archipiélago, y puso en vigor la Ley de Noticias
sobre Zanzíbar, que permite a las autoridades que
hostiguen y detengan a periodistas.
El control sobre la prensa y la expresión pública
de opiniones políticas se mantuvo en Kazajstán,
según el gobierno procedió a encausar selectivamente
a sus opositores políticos en juicios con serias irregularidades.
El hostigamiento de parte del gobierno de los medios independientes
incluyó la condena, sin el debido proceso de ley,
de dos destacados periodistas independientes. En Turcmenistán,
el gobierno controló totalmente los medios, censuró todos
los periódicos y el acceso a sitios de la Internet,
y nunca permitió la crítica independiente de
la política del gobierno. En Kirguistán las
demandas civiles planteadas por funcionarios públicos
por motivos de "honor y dignidad", llevaron a la
quiebra a dos de los principales diarios independientes.
En Ucrania, las autoridades continuaron interfiriendo en
los medios noticiosos al intimidar a periodistas y al asumir
la función de emitir instrucciones directas a los órganos
de información pública sobre la cobertura
permisible de acontecimientos y asuntos. El gobierno no
ha elucidado en los tribunales el caso del asesinato de
los periodistas Heorhiy Gongadze e Ihor Aleksandrov. Luego
de una investigación del caso Gongadze, considerada
creíble por el Consejo de Europa y que llevó al
arresto de un funcionario público, el gobierno despidió al
fiscal general y liberó al acusado.
En Venezuela, continuaron las amenazas a los medios informativos
y se intensificó la presión del gobierno
sobre los mismos, y se hicieron gestiones legislativas
para limitarle a la prensa el ejercicio del derecho a la
libertad de expresión.
La expresión política se suprime significativamente
en Malasia, donde el gobierno reconoce que limita algunos
derechos políticos y civiles a fin de mantener la
armonía social y la estabilidad política.
Libertad religiosa:
Estos temas se discuten a fondo en el Informe Anual Sobre
Libertad Religiosa Internacional, publicado en diciembre
de 2003, pero los Informes por Países destacan también
importantes acontecimientos.
El status quo en Vietnam se mantuvo insatisfactorio. El gobierno
restringió la libertad religiosa y las operaciones
de las organizaciones religiosas no oficialmente reconocidas
por el estado. En particular, los protestantes activos
en organizaciones no inscritas, principalmente en el altiplano
central y en el Noroeste, experimentaron hostigamiento
así como posibles detenciones por parte de las autoridades.
Se siguieron produciendo incidentes de detención
arbitraria de ciudadanos, incluyendo la detención
por la expresión pacífica de sus opiniones
políticas y religiosas. En Birmania, el gobierno
impuso restricciones a algunas actividades religiosas y
dio preferencia al budismo sobre otras religiones minoritarias.
El presidente Nazarbayev, de Kazajstán, puso en
marcha una iniciativa para fomentar el diálogo entre
las religiones, se celebró una conferencia internacional
que reunió a dignatarios y figuras eclesiásticas
de la región en febrero, y no se han hecho más
intentos de incorporar enmiendas restrictivas a las leyes.
En otras partes de Asia Central, el gobierno de Turcmenistán
sigue suprimiendo todas las formas de expresión
religiosa e interpretando las leyes de tal manera que se
discrimina contra la práctica de cualquier fe que
no sea el islamismo sunnita y el cristianismo ortodoxo
ruso. En Uzbekistán, el gobierno permitió la
existencia de los grupos religiosos principales, pero invocó la
Ley de Libertad de Conciencia y Organizaciones Religiosas,
que no se ajusta a las normas internacionales, para restringir
la libertad religiosa de otros grupos.
En Arabia Saudita, la libertad religiosa todavía no
existe conforme a las normas reconocidas internacionalmente.
El gobierno continuó aplicando una versión
sumamente conservadora del Islam, de la rama ortodoxa sunnita,
y suprime la práctica pública de otras interpretaciones
del Islam y religiones no islámicas.
El gobierno de Eritrea ha seguido restringiendo gravemente
la libertad religiosa. El gobierno ha hostigado, arrestado
y detenido a miembros de grupos religiosos protestantes
locales que no tienen el visto bueno del gobierno y a quienes
se conoce colectivamente como "pentes", de los
grupos reformistas de la iglesia copta, de los Testigos
de Jehová y a seguidores de la fe Baha'i.
Trato de minorías, mujeres y niños:
Marruecos puso en vigor un nuevo código familiar que
revoluciona los derechos de la mujer. El código eleva
la edad en la que la mujer puede contraer matrimonio, consolida
su derecho al divorcio, a la custodia de sus hijos y de heredar,
y pone serias trabas a la poligamia, por lo que la nueva
ley sirve de ejemplo para el continente y el mundo árabe.
De la transición en Ruanda ha surgido el Rwanda Women's
Leadership Caucus (Conferencia del Liderato Femenino de Ruanda,
RWLC) como una voz cada vez más poderosa de la mujer
en el proceso político. Varias de sus integrantes
forman parte del comité encargado de la redacción
de la constitución y fueron ellas las que impulsaron
un aumento de un 30 por ciento de los cargos representativos
ocupados por mujeres en las ramas legislativa y ejecutiva.
El presidente Kagame ha respondido con el nombramiento de
varias mujeres a funciones "no tradicionales" en
el gabinete.
Las violaciones de derechos humanos en Corea del Norte se
han manifestado de maneras particularmente graves. Entre
las violaciones más preocupantes se cuentan las
cometidas contra prisioneras embarazadas que son sometidas
a abortos forzados y presuntos casos de asesinatos de bebés
recién nacidos en las prisiones. También
hubo informes de tráfico de mujeres y muchachas
jóvenes entre los refugiados y trabajadoras que
cruzaron la frontera china, y los niños parecen
haber sufrido la hambruna de forma desproporcionada.
La policía egipcia ha seguido atacando a los homosexuales
mediante celadas tendidas a través de la Internet.
Las fuerzas de seguridad han seguido maltratando y torturando
a prisioneros, arrestando de forma arbitraria y deteniendo
a personas, manteniéndolas en detención prolongada
antes de llevar sus casos ante los tribunales, y ocasionalmente
practicando arrestos en masa.
En noviembre, el gobierno chino revocó su política
de mantener el VIH/SIDA como un secreto celosamente guardado
y anunció sus planes de proporcionar drogas de terapia
antirretroviral a millones de personas, entre ellas residentes
de zonas rurales y la población urbana pobre. Sin
embargo, la nueva política hace que las cuestiones
de estigma y discriminación salten a la palestra como
obstáculos a cualquier tipo de avance en la prevención
o el tratamiento. La entrega eficaz del mensaje sobre la
enfermedad del SIDA y los programas de tratamiento contra
la drogadicción dependerán de la protección
efectiva de los derechos legales y civiles de quienes están
afectados por la enfermedad. Habrá que esperar para
ver si las autoridades de la República Popular de
China reconocerán y atenderán de forma efectiva
estas cuestiones.
En el mundo entero, la violencia contra los niños
sigue siendo un problema y el tráfico de personas
convirtió en víctimas a muchas mujeres y niños,
obligados a realizar actos sexuales o a trabajar en condiciones
comparables a la esclavitud. Estos problemas se discuten
a fondo en el Informe Anual sobre Tráfico de Personas
publicado en junio de 2003, pero se incluyen también
en la presente edición de los Informes por Países.
Derechos laborales:
La presencia económica mundial de China obliga a continuar
dirigiendo la atención hacia los derechos laborales
como un tema prioritario para que China se conforme a las
normas internacionales. Los cambios económicos y sociales
que afectan a los trabajadores han producido una serie cada
vez mayor de disputas laborales, muchas de ellas concernientes
a las empresas de propiedad estatal, disputas en torno a
las condiciones laborales o la corrupción gerencial.
El gobierno ha respondido con el arresto y enjuiciamiento
de activistas laborales. A los obreros chinos se les continuó privando
de la libertad de asociación, y del derecho de organización
y negociación colectiva. A los sindicatos de todos
los niveles laborales se les exigió la afiliación
a la Federación de Sindicatos de Toda China, que controla
el Partido Comunista de China.
En Camboya, hubo mejoras en el cumplimiento de leyes sobre
salarios y horas laborables, un mayor respeto a la libertad
de asociación, mejoras en las relaciones entre trabajadores
y gerencia, menos despidos ilegales de dirigentes sindicales,
menos huelgas ilegales, la creación satisfactoria
en Camboya del primer consejo de arbitraje para la solución
de disputas industriales, y la negociación del primer
convenio de negociación colectiva para el sector
de fábricas de ropa.
En las Américas, los obstáculos contra los
derechos de los trabajadores todavía se mantienen
en varios países claves. Siete sindicalistas independientes
figuraron entre los 75 defensores pacifistas de derechos
humanos enjuiciados por "provocación" y "subversión" por
el gobierno cubano en abril. También se deterioraron
las condiciones de los trabajadores sindicados en Venezuela,
donde el gobierno rehusó reconocer a los líderes
elegidos de la Confederación de Trabajadores Venezolanos
y ordenó el arresto de su secretario general, obligándole
a huir del país. Colombia, mantuvo su lugar como país
más peligroso en el mundo para los sindicalistas aun
cuando en 2003 los sindicalistas asesinados fueron menos
que en 2002.
En Rusia, la representante en Moscú del Centro Norteamericano
para la Solidaridad Laboral Internacional sufrió la
continua denegación del permiso que autoriza su reintegración
laboral después de que también se le negara
en diciembre de 2002 el permiso para regresar al país.
En la cercana Belarús el órgano rector de la
Organización Internacional del Trabajo decidió en
noviembre nombrar a una comisión indagatoria para
investigar las alegadas violaciones por el gobierno de la
libertad de asociación y del derecho de organización
y negociación colectiva.
En Zimbabwe se siguió señalando a los representantes
de sindicatos como objetivos de hostigamiento, detención,
apaleamientos y otros malos tratos. La respuesta del gobierno
a las demandas de los trabajadores ha sido imponer limitaciones
a la capacidad de los sindicatos de comunicarse o de reunirse
con sus propios miembros para hacer casi imposible una huelga
legal, y arrestar a activistas laborales que manifiestan
desacuerdo con sus políticas. El 8 de octubre la policía
arrestó a más de 150 miembros de la organización
de sindicatos de Zimbabwe en las manifestaciones de protesta
convocadas en varias ciudades de todo el país. Muchos
de los detenidos fueron puestos en libertad el mismo día,
pero muchos otros fueron obligados a firmar admisiones de
culpabilidad y se les impusieron multas.
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